Claudia Sheinbaum presumió las obras emblemáticas impulsadas durante los gobiernos de la 4T y aprovechó para compararlas con proyectos inconclusos de sexenios pasados.
La presidenta ironizó sobre aquellas obras que terminaron convertidas en símbolos del despilfarro, como la famosa “suavicrema” y la refinería de Calderón que apenas tenía una barda construida.
El contraste, según Sheinbaum, está en que proyectos como los trenes, aeropuertos y obras de infraestructura actuales sí fueron terminados y puestos en operación.


